La costa salvaje
Pinos, granito y un agua del color del vidrio de botella.
Introducción
La abrupta costa al norte de Barcelona hace honor a su nombre: los pinos piñoneros se inclinan sobre calas de una claridad extraordinaria, los pueblos de pescadores encalados viven a su propio ritmo y el Camí de Ronda —el antiguo sendero de vigilancia de los contrabandistas— lo hilvana todo. Ven por los baños; quédate por las anchoas, los almuerzos lentos y esa cualidad particular de la luz del Empordà que retuvo aquí a Dalí toda su vida.
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El pueblo encalado de Dalí al final de la carretera: visita su casa de Portlligat, reservando con mucha antelación.

El sendero costero de Llafranc a Tamariu se recorre en hora y media y pasa por tres calas donde bañarse.

Barcas de pesca sobre la arena, agua cristalina y habaneras cantadas en las noches de verano.

Un pueblo encaramado en lo alto, de mansiones indianas, con ocho calas desplegadas a sus pies.

Ruinas griegas y romanas a pie de playa: báñate donde antaño desembarcaban las ánforas.

Un parque natural barrido por el viento, de rocas surrealistas; el restaurante del faro justifica por sí solo el viaje.
Estancias destacadas
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Primavera
Mar–May · Calas vacías, flores silvestres en el Camí de Ronda, el mar aún vigorizante.
Verano
Jun–Ago · La temporada alta como debe ser: baño temprano, almuerzo largo y siesta en las horas de calor.
Otoño
Sep–Nov · La ventana del entendido: mar templado, pueblos tranquilos, temporada de anchoa.
Invierno
Dic–Feb · Cielos de tramontana, festines de erizos en Cadaqués y hoteles a mitad de precio.
Impacto climático verificado