La ciudad vieja
Una ciudad medieval donde se come extraordinariamente bien.
Introducción
Girona premia al caminante. Su catedral gótica alberga la nave más ancha de la cristiandad; a sus pies, el Call —uno de los barrios judíos medievales mejor conservados de Europa— se pliega en escalinatas y patios en sombra. Recorre las murallas romanas a la hora dorada, cruza el puente de hierro de Eiffel sobre las casas pintadas del Onyar y, después, siéntate a la mesa: esta pequeña ciudad carga con una reputación culinaria desmedida, y la hace buena cada noche.
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Noventa escalones hasta la nave gótica más ancha del mundo: sube a la hora de apertura, antes que los grupos.

El barrio judío medieval; el Museu d'Història dels Jueus cuenta su historia con un esmero poco común.

Recorre las antiguas murallas de punta a punta, con vistas de tejados hasta los Pirineos.

Las casas asomadas al río, mejor fotografiadas desde el rojo Pont de les Peixateries Velles.

Unos baños románicos del siglo XII, pequeños y de una belleza serena.

El Celler de Can Roca se reserva con meses de antelación; la heladería de la familia, Rocambolesc, no admite reservas.
Estancias destacadas
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Primavera
Mar–May · En mayo, el Temps de Flors alfombra de flores el casco antiguo.
Verano
Jun–Ago · Tardes calurosas, largas callejuelas en sombra y la costa a veinte minutos.
Otoño
Sep–Nov · Piedra fresca, buenas cocinas, la ciudad devuelta a los suyos.
Invierno
Dic–Feb · Bruma sobre el Onyar, museos para ti solo y un tiempo que pide mesa y mantel.
Impacto climático verificado